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Consejos para que tu coche contamine menos

Tenemos que concienciarnos que la contaminación en nuestras ciudades es algo que entre todos tenemos que resolver, y el CO2 que sale por el tubo de escape de nuestros vehículos es una de las causas más importantes de los altos índices de contaminación.

El coche contamina principalmente por tres causas: las emisiones de gases contaminantes, el alto consumo de combustible y por los residuos generados durante su reparación o mantenimiento.

Os dejamos unas premisas que todos podemos hacer para contribuir con el medio ambiente:

  • No dejar el coche encendido. Es muy típico en verano esperar a alguien dentro del coche con el motor en marcha y el aire acondicionado puesto.
  • Revisar el tubo de escape y el catalizador. Es imprescindible asegurarnos que no hay fugas. Para ello, hay que ponernos en alerta dependiendo del color del humo que sale del tubo de escape.
  • No correr. Evitar acelerones en salidas de semáforos, al hacer un adelantamiento o cuando arrancamos.
  • Comprobar la batería y los sistemas de encendido. Los combustibles mal quemados son los principales causantes de la contaminación.
  • Mantener el coche a punto. Realizar las revisiones periódicas necesarias. Es importante vigilar el nivel de aceite, mantener bien alineada la dirección y un correcto estado de los amortiguadores.
  • Evitar el exceso de equipaje. No utilizar el maletero como trastero, ni dejar la baca como adorno. Por cada 100 kilos de peso extra se incrementa el gasto de combustible un 5%.
  • Mantener limpio el sistema de inyección. Esto es clave para evitar un mayor consumo de combustible y por lo tanto desprender menos CO2.
  • Revisar el filtro de aceite. Un motor bien lubricado hace que expulse menos humos.
  • Planificar bien la ruta. Elegir la vía más corta y la menos congestionada ayudará a reducir la emisión de gases.
  • Limitar el uso de aire acondicionado. Además, que llevarlo puesto hace que gaste un 20% más de combustible. Intentar bajar las ventanillas cuando vamos despacio.
  • Revisar las ruedas. Conviene mirar una vez al mes y en frío que la profundidad del dibujo nunca sea inferior a 1,6 mm.
  • Anticiparse en las maniobras. Evitar los frenazos bruscos y gestionar la inercia del vehículo para aprovechar mejor el combustible y nos ayudará también a reducir el CO2.
  • Adquirir un coche nuevo. Cuando el coche es demasiado viejo y solo acumula averías y reparaciones la mejor opción es adquirir uno nuevo, y si fuera posible un vehículo eléctrico o híbrido. 
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